Hoy tengo el día azul.
Me he despertado tarde, pero el chocolate caliente me regaló un minuto.
He perdido el autobús, pero en la espera vi salir el sol y cubrir con su luz las prisas.
He quemado la comida, pero el horno, simpático, asumió su culpa sin reparos.
He perdido mi periódico, pero he leído dos prestados abrazada por el aroma del mejor café del mundo.
He tropezado en las escaleras del metro, pero he hecho sonreír a la tristeza de una desconocida.
He visto frustrados mis planes nocturnos, pero he podido escribir esta entrada.
Hoy ha sido uno de esos días para olvidar, pero me ha dado igual.
He llorado, he reído, he disfrutado, he cantado y he probado las mejores galletas del mundo.
Hoy todo quería salir mal, pero no lo ha conseguido, resulta que hoy… yo tenía el día azul.