Perlas como “es imposible”, “es una locura”, “no vas a ser capaz” o “nadie puede hacer eso” son ese tipo de adorables sentencias que te dice la gente que te quiere mucho entre sorbos de café y magdalenas. Son esas confidencias de media tarde que se cuelan entre sonrisas y que pueden aplastar sin quererlo la voluntad de cualquier persona.

Es muy difícil hacer oídos sordos ante las personas que se quieren o simplemente ante aquellos que uno respeta. Es muy difícil perderse entre la dulzura de las sonrisas y las magdalenas y olvidarse de esa pequeña opinión que ha caído como una bomba en tu conciencia y amenaza con arrancar de raíz todas esas ilusiones que soñadoramente habías planteado.
Y lo peor de estas bombas es que si no estallan a la primera acabando de un golpe de tus ilusiones, se quedan ahí, enterradas como una mina, esperando a que el mínimo fracaso las haga explotar. Desgraciadamente siempre hay alguien presente para decir “te lo dije” cuando estás herido, en el suelo y con grandes dificultades para levantarte. Aunque por otro lado, no hace falta caer, esas voces también están cuando ha sido solo un tropiezo. Y lo más duro de todo es que esas voces son las mismas que se alegran de corazón cuando consigues una meta y que todos esos reproches solo aparecen por tu bien, para evitarte otra caída. Pero cómo duele…
Creo firmemente que cuando una persona dice que algo es imposible lo dice porque se ve a sí misma incapaz de hacerlo. Por alguna extraña razon el ser humano dice demasiado rápido lo que es posible y lo que no, caemos en la trampa de decidir de lo que son capaces o no los demás, cuando en realidad solo nos estamos juzgando a nosotros mismos.
Cualquiera frenaría a un amigo que está punto de tirarse a un barranco porque quiere llegar volando al otro lado; pero lo correcto no es decirle que es imposible, lo correcto es decirle que en avión también se llega y que es más seguro. No está bien señalar cuáles han de ser las metas de los demás.
Hoy me apetece dar mi apoyo a todos los proyectos absurdos, infantiles, alocados y sobre todo
imposibles que pasen por la mente de las personas.
Por eso quiero decir algo a todo el que se encuentre entre cafés y magdalenas escuchando el proyecto disparatado de algún ser querido y esté a punto de comentar lo estúpido que es: No hay metas imposibles sino personas incapaces.
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Dedicado con todo el cariño del mundo a las personas que me dijeron que no sería capaz de hacer todas las cosas que hice. Guardo en mi corazón una gratitud enorme por preocuparos así por mí, por hacerme ver la realidad y no dejarme perderme en el laberinto de mis fantasias.
Pero resultó, sorprendentemente, que mis fantasías no lo eran tanto y que la realidad fue lo suficientemente flexible como para aceptarlo. Que, a base de lágrimas, sonrisas entre lágrimas, pañuelos esparcidos por toda la habitación y grandes dosis de helado, aquellos imposibles se convirtieron en posibles.
Teniendo en cuenta que llega Septiembre, y que mis propósitos para este año (porque todo el mundo sabe que el año nuevo empieza después de las vacaciones de verano y no en Enero como pretende hacernos creer un hombre con capa y un racimo de uvas) serán tan descabellados, absurdos e imposibles como lo fueron el año pasado; de verdad os pido que volvais a hacerme ver la realidad, a enseñarme lo dificil que serán las cosas, a espantar los pájaros que hay en mi cabeza. Pero que nunca, nunca digais que es imposible.
Porque es lo que tienen los sueños, que de repente, un día, se hacen realidad.
~ Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.- Napoleon I Bonaparte
~ Sólo una cosa vuelve un sueño imposible, el miedo al fracaso. - Paulo Coelho