Formas de empezar
El sonido de sus acelerados pasos choca contra la fría piedra de los muros, su ágil figura se esconde entre la penumbra. De repente se detiene. Una sombra. Vuelve a respirar, era sólo un reflejo. Falsa alarma.
Baja las escaleras de caracol y se marea con sus giros, uno, dos, tres, ¿cuántos escalones quedan? Llega al final impaciente, levanta la mirada hacia el infinito... y entonces lo ve. Ahí está. Los nervios desaparecen, los miedos también. Corre a sus brazos, se deja envolver por ellos, siente la felicidad corriendo por sus venas, otro abrazo, otra brisa, respira su aroma ¿a tostadas?
Abre los ojos; el despertador junto a la cama, la puerta del armario abierta, tímidos rayos de sol atravesando la ventana. Fue bonito empezar así el día.









0 comentarios:
Publicar un comentario